Urtasun asegura que el modelo cooperativo será un criterio favorable en la valoración de ayudas y programas culturales
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se ha comprometido públicamente a revisar todas las convocatorias del Ministerio que encabeza para garantizar que ninguna deje fuera a las cooperativas y que, de hecho, el ser cooperativa sea un factor favorable en los criterios de valoración. Así lo trasladó durante el encuentro Conectando Cultura y Economía Social: bases para una agenda común, celebrado este jueves en Madrid, en el marco del impulso de la nueva Agenda de la Economía Social en la Cultura.
Urtasun, señaló los objetivos estratégicos de esta agenda, orientados a reforzar la sostenibilidad de los proyectos culturales, ampliar derechos y dar estabilidad a las trayectorias profesionales, además de fortalecer el tejido cultural en barrios, pueblos y ciudades. “Queremos reconocer algo que ya está ocurriendo: que la economía social ya está haciendo cultura, ya está generando innovación, ya está produciendo comunidad y creando valor cultural y social en todo el territorio”, ha afirmado.
Este compromiso responde a una de las principales demandas trasladadas por la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (COCETA), que agrupa a miles de cooperativas en todo el país, muchas de ellas del ámbito cultural y creativo, y que vienen denunciando desde hace años la exclusión sistemática del cooperativismo cultural en numerosas convocatorias públicas, pese a su peso real en el sector.
Más de una treintena de representantes de cooperativas y sociedades laborales culturales participaron en este espacio de diálogo con responsables de los ministerios de Cultura y de Trabajo y Economía Social, junto a organizaciones de la economía social como CEPES, con el objetivo de consensuar medidas concretas que permitan aterrizar el Plan de Derechos Culturales desde la realidad del sector.
Un compromiso político clave para COCETA
Para el presidente de COCETA, Luis Miguel Jurado, el anuncio del ministro supone “un punto de inflexión para el cooperativismo cultural”. “Durante años hemos visto cómo muchas convocatorias públicas dejaban fuera a las cooperativas sin ánimo de lucro, como si no fueran empresas culturales. Que el Ministerio asuma el compromiso de revisar todas las convocatorias y de valorar positivamente el hecho cooperativo es una reivindicación histórica del sector”, ha señalado.
La ministra de Trabajo: fortalecer la economía social es fortalecer los derechos culturales
Durante la jornada, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, puso en valor el papel de la economía social en la cultura y la necesidad de diseñar políticas públicas desde el diálogo con el sector: “No se puede garantizar derechos culturales sin asegurar condiciones dignas para quienes hacen posible la cultura. Fortalecer la economía social es fortalecer los derechos culturales, el empleo y el tejido productivo”, afirmó.
En la misma línea, la secretaria de Estado de Economía Social, Amparo Merino, subrayó que la futura Agenda debe servir para ordenar prioridades y traducirlas en medidas concretas, destacando el papel de cooperativas y sociedades laborales como proyectos que aportan continuidad, corresponsabilidad y arraigo territorial.
Las cooperativas culturales reclaman que el compromiso se traduzca en cambios reales
Las cooperativas culturales asistentes trasladaron su experiencia directa en distintos territorios y disciplinas. Alberto García, de El Curro DT y secretario del consejo rector de COOPERAMA (Madrid), reclamó que el desarrollo del Estatuto del Artista y del sistema de Seguridad Social “tenga en cuenta la realidad específica de las cooperativas culturales, que combinan creación, gestión y empleo estable”.
Por su parte, Emi Candal, de URDIME S. Coop (Galicia), subrayó la necesidad de consolidar espacios de diálogo como este y avanzar hacia una mayor coordinación entre el Ministerio de Cultura y las comunidades autónomas: “Cerca del 45 % del sector cultural forma parte de la economía social, pero esta realidad sigue sin reflejarse adecuadamente en convocatorias y normativas”, recordó.
Desde Cataluña, Víctor Meseguer, de la cooperativa ABACUS, incidió en las dificultades de acceso a financiación y propuso la creación de líneas específicas del ICO adaptadas al cooperativismo cultural, mientras que Marta Lozano, de Wazocoop S. Coop (Extremadura), denunció la elevada carga burocrática y la existencia de programas estatales que siguen excluyendo a las cooperativas.
Hacia una Agenda de la Economía Social en la Cultura con medidas concretas
Desde COCETA se valora positivamente el compromiso expresado por el ministro de Cultura y la ministra de Trabajo, pero se insiste en que la futura Agenda de la Economía Social en la Cultura solo será útil si se traduce de forma inmediata en cambios efectivos en las convocatorias públicas, incorporando criterios de valoración que reconozcan el modelo cooperativo y eliminando cualquier exclusión por forma jurídica. “Las cooperativas culturales ya están sosteniendo una parte esencial del ecosistema cultural del país”, concluye Luis Miguel Jurado. “Ahora es el momento de que las políticas públicas estén a la altura de esa realidad”.